Los efectos deseados de este tratamiento serian los siguientes:
1) Resultados generales:
- eliminación o disminución de la rigidez local, mejoría de la extensiblidad del músculo y de la fascia o de otros tejidos blandos, aumento y mejoría de los movimientos, mejoría del riego sanguíneo, recuperación de la vitalidad y disminución del proceso degenerativo de distrofia en los tejidos blandos, eliminar o disminuir el síntoma de dolor (en caso de presentarse), rompiendo el círculo vicioso: “dolor-espasmo-retraccion-dolor”.
2) Resultados funcionales:
- mejoría de las funciones de las manos, de los brazos, de las piernas y de otras estructuras del aparato motor. Mejoría del equilibrio del cuerpo, de la sedestación, de la verticalización y de la marcha. El aumento de la masa y fuerza muscular. Liberación del crecimiento de los huesos y otras estructuras de los tejidos blandos. Mejoría de la masticación, del habla, de la deglución, eliminando las retracciones de los músculos temporales, maseteros u otros (en la cara). Disminución de la espasticidad y sensible mejoría del equilibrio emocional y anímico. Posibilidad de que se formen nuevas comunicaciones en el sistema nervioso central y de que el paciente pueda aprender nuevas manipulaciones y funciones y evoluciones en las mejores condiciones.
La técnica de esta operación se practica bajo anestesia general inhalatoria para una duración aproximada de 30 minutos.
Proceso de la operación:
Se introduce el escalpelo en una zona donde se encuentra la fibra acortada y se realiza una sección transversal, bajo control de la palpación y seguidamente se procede a desinfectar la zona intervenida y se aplican los apósitos de gasa estériles durante 24 horas.
El dolor post-operatorio no suele ser muy agudo. En ocasiones, aparecen hematomas en algunas zonas operadas.
El plazo óptimo de estancia en la clínica es de 24 horas, después de las cuales se retiran los apósitos y el paciente puede trasladarse a su casa. El proceso de cicatrización (de las zonas de abordaje, es decir, recuperación de las vías cutáneas y subcutáneas de la operación), al igual que en cualquier intervención, tarda de 8 a 10 días y es conveniente que el paciente esté bajo los cuidados de un familiar al que se le indicarían las pautas necesarias, en su caso concreto.
Los pacientes que ya caminan, necesitarán de 2 a 3 semanas para volver a estar de pie ya que las estructuras musculares de las extremidades inferiores en función tienen una carga importante y necesitan un periodo de recuperación post-operatoria y de adaptación a nuevas posturas más convenientes obtenidas a través de la operación realizada.
La siguiente intervención se practicaría al cabo de 6 meses de la primera, en caso necesario.
En una fase de esta operación se eliminan las fibras acortadas más importantes en uno o dos segmentos del aparato motor (por ejemplo, en las piernas o en los brazos) y en las siguientes fases pueden intervenirse otros segmentos que pudieran estar afectados.