Es decir, las retracciones de los tejidos blandos son las células afectadas por el proceso degenerativo de distrofia puesto que ya no pueden desarrollar su función. Por ejemplo, si éstas son células musculares (fibras musculares), éstas no pueden contraerse y descontraerse, si son las células de la aponeurosis, tampoco pueden practicar su función estática y de amortiguación; sobre todo perdiendo las funciones y su extensibilidad, estas estructuras patológicas impiden el funcionamiento correcto del aparato motor:
- limitan los movimientos, bloquean parcialmente el crecimiento normal del cuerpo y llevan a la formación de deformidades y luxaciones de las extremidades y exacerban el proceso degenerativo de distrofia presionando los vasos sanguíneos y los nervios periféricos.
Prácticamente todos los componentes estructurales de los tejidos blandos del aparato motor son lineales y las fibras de éstos se sitúan longitudinalmente y, del mismo modo, las fibras acortadas tienen una estructura longitudinal y limitan el movimiento en la dirección correspondiente.
En función de la gravedad del factor alterante y de la gravedad del proceso degenerativo de distrofia de las fibras alteradas, pueden ser retracciones más o menos importantes.
A partir del momento en que se diagnostica la enfermedad, los médicos intentan recuperar las funciones del sistema nervioso central y del aparato motor pero no siempre consiguen el resultado deseado, debido a que ya existen las retracciones musculares y se pueden suavizar o estirar con ayuda de masajes, terapias manuales o gimnasia pero el factor causante no llega a eliminarse y, a menudo, los pacientes obtienen únicamente alivio, de forma temporal. Dos o tres fibras acortadas son suficientes para limitar el movimiento de un segmento motor porque son rígidas y se sitúan por toda la longitud del músculo u otra estructura y pueden impedir y limitar los movimientos de las fibras sanas.
Las fibras patológicas o acortadas así como las fibras sanas tienen dos puntos de fijación:
